Leonardo Favio - El Homenaje

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Para usted, ¿qué es la vida, Leonardo?
¿La vida? Si yo supiera qué es la vida, no estaríamos charlando acá; sería un científico jorobado. Este…, no sé qué es la vida: es una intención de Dios que no alcanzamos a descifrar.
(Entrevista concedida a Camilo Vega para la edición 63 de Kinetoscopio. Medellín, 2002).

Santa Fe de Antioquia lo ha admirado durante mucho tiempo como cantante y ahora lo trae a sus calles y sus parques en la otra faceta por la que también lo admira -al menos debería admirarlo-: director de cine. El Festival ha organizado en torno a la presencia de Favio una pequeña muestra de su filmografía. Y para presentárnoslo, apartes de una entrevista que en 1993 le hiciera el crítico uruguayo Jorge Ruffinelli a propósito del estreno de Gatica, el mono.

Cuenta Ruffinelli: "En 1993, Gatica, el mono fue seleccionada para competir por el Óscar al Mejor Film Extranjero, pero Favio retiró la candidatura para protestar por la demora en aprobarse la Ley de Cine en Argentina, demostrando así una vez más su fidelidad al gremio cinematográfico, su combatividad y rebeldía. Descrito a veces como un intuitivo, un artista que llena sus obras de poesía y sentimiento, su figura pública incluye también la "leyenda" del solitario aislado del medio cultural, una suerte de antiintelectual que prefiere lo popular -gentes, amigos, costumbres- a las sofisticaciones y esnobismos teóricos de la intelligencia argentina. Nació en Luján de Cuyo el 28 de mayo de 1938 con el nombre Fuad Jorge Jury".

Respecto al público que lo sigue por el flanco menos conocido de su carrera -el de cineasta, claro-, comenta el mismo Favio: "Por supuesto que sé que mi filmografía es conocida al margen de mi país, en grupos muy selectos o muy pequeños, de intelectuales del cine, cineclubes o escuelas cinematográficas, donde están mis películas y se dictan cursos con ellas. En fin, lo sé, pero yo hablo de que estamos lejos de un público grande. Nosotros queremos captar todos los públicos, lo cual es un sueño imposible, y al que se le da es como si se le diera la lotería (...) Porque este es un arte de convocatoria: si vos no tenés a quién convocar, o cómo mostrar tu producto, se te transforma en un arte que nace muerto".

Así describe el lenguaje del cine: "Digamos que la cámara es el lápiz a través del cual vos narrás una historia, y escribís una historia con su musicalidad -con sus corcheas, con su fusa, su semifusa-. O sea, es música y poesía. Y un movimiento de cámara no puede ser casual sino que tiene que tener un sentido dramático, este travelling es como un adagio, ¿no es cierto?, o es como un allegro. Es lo que te va dando los ritmos que después vas a terminar de concretar en el montaje".

Sobre Dios y los maestros: "Yo soy pariente de la primera estrella, de cuando Dios dijo: "Hágase". Desde allá vengo yo, desde esa intención de Dios. Vengo hasta ser lo que soy ahora. Yo siempre digo que mis ancestros deben haber estado en los desiertos, contando cuentos. ¿Cómo habrá sido el padre mío de la Edad de Piedra? ¿Cómo habrá sido aquel simio pariente lejano mío? ¿Le habrá dolido cuando se torció un dedo? Yo me pregunto todas esas cosas, para llegar hasta lo que soy yo: una intención de Dios. Con esa misma visión vamos viendo todas las transformaciones de nuestros maestros. Nosotros no somos más que una prolongación, el cine no es más que uno. Nosotros somos una prolongación de Bresson, de Orson Welles, de Favio, somos una prolongación de su vida.

Es un mismo cine, estamos haciendo una sola película: Bresson la hacía allá, yo la continúo acá, allá Resnais, más allá Coppola. Todos tenemos las mismas angustias, las mismas expectativas, la misma inconsciencia, somos frágiles. Pienso que somos uno. Lo que pasa es que queremos tener mayor comunicación con el destinatario. Y algunos estamos más huérfanos (...) Yo bebí de esa fuente, del cine de Bresson, todo eso alimentó mi escritura. Después viene el aporte que cada uno hace a esa escritura. Y ahí vas dejando tu marca. Pero yo no me propongo ser original, ni nada, simplemente hago cine como puedo hacer el amor".

Le dice Ruffinelli: Una cosa que admiro en tu cine, y te decía que no lo encuentro en otras filmografías, es el talento y la osadía para llegar a dar la ternura, sentimiento nada frecuente en el cine contemporáneo. A lo que Favio responde: "Yo creo que siempre la obra lleva un sello autobiográfico. Toda película va a expresar de alguna manera la forma de ser, va a poner al descubierto aspectos de la personalidad de quien la está realizando. No podés escapar a eso, ¿no es cierto? Y yo veo la vida así, y tampoco es que vea la vida así, sino que ésa ha sido mi vida... Yo narro aquello que conozco, y que conozco en profundidad; nunca filmaría lo que no conozco. Entonces, mi forma de reaccionar hubiera sido esa, mi forma de ver la vida es esa, anhelo la llegada de un amigo como un sediento el agua. Y soy muy solitario, soy de un amigo, de una charla, no me gusta el barullo. Eso fue mi cine de siempre, desde Crónica de un niño solo hasta Gatica. Es el cine que yo hago, lo que yo sé hacer, lo que sé contar".

Dando un salto de nueve años, encontramos al cantante y director en Pereira -ciudad significativa para él-, dialogando con su entrevistador de Kinetoscopio 63. Algo parecido a la nostalgia: "Porque hablar del pasado es como hablar de la muerte, ya fue. Este..., no me gusta mucho".

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Crónica de un niño solo

Guión: Zuhair Jorge Jury y Leonardo Favio, según el libreto de Leonardo Favio
Fotografía: Ignacio Souto
Música: Doménico Cimarosa y Benedetto Marcello
Reparto: Diego Puente, Tino Pascali, Victoriano Moreira, Beto Gianola, Leonardo Favio.
Producción: Isidro Miguel
Dedicada a Leopoldo Torre Nilsson
Argentina, 1964 - 70 min. B&N


Esta película cuenta momentos de la infancia del propio director, que estuvo encerrado en correccionales y allí aprendió la tristeza, la rigidez y la soledad que se vive encerrado entre paredes que se convierten en guardianes gigantes. Anota Favio: “Fue la segunda experiencia, pues la primera vez he hecho un cortometraje. Y es, eh, ese tipo de cine que nace con toda la pasión y las ganas de suicidarse de los cineastas jóvenes, ¿no? Este, tenía veintiún años cuando la hice, y después tuve que esperar cuatro para que se dignaran a verla. Este, hum, y después tuvo suerte, era el tipo de cine que se hacía y se recuperaba a veces los costos con los premios que daba el Instituto, de cine”.

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El dependiente

Dirección: Leonardo Favio
Guión: Zuhair Jorge Jury y Leonardo Favio
Fotografía: Aníbal Di Salvo
Música: Vico Verti
Reparto: Walter Vidarte, Graciela Borges, Nora Cullen, Fernardo Iglesias, Martín Andrade
Producción: Notucan S.C.A.
Argentina, 1968 - 87 min. B&N


Un empleado de ferretería espera la muerte de su patrón para heredar el negocio en este espléndido poema sobre la soledad y la codicia.

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Soñar, soñar

Dirección: Leonardo Favio
Guión: Zuhair Jorge Jury y Leonardo Favio
Fotografía: Rogelio Chomnalez
Música: Pocho Leyes
Reparto: Carlos Monzón, Gianfranco Pagliaro, Nora Cullen, Oscar Carmelo Milazzi, Ramón Pintos
Producción: Choila Producciones Cinematográficas
Argentina, 1976 - 85 min. Color


Un muchacho de pueblo conoce a un artista trashumante que lo convence de que es igual a Charles Bronson. El modesto empleado, impactado por las palabras del artista, decide vender su casa y acompañarlo hacia la fama. Juntos, van a probar suerte a la gran ciudad: Buenos Aires.

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